IoT: camino al campo conectado

Ignacio Tresca, de Gemalto, menciona que desde el seguimiento remoto del ganado en Australia hasta el análisis de sensores inalámbricos en los viñedos españoles, la revolución de la agricultura inteligente está sembrando el futuro de la industria agrícola-ganadera.

De acuerdo con estudios publicados por Cisco, hay más de 16,000 millones de personas, procesos y dispositivos conectados a Internet, y se espera que ese número aumente a más de 50,000 millones para el 2020.

Actualmente, la tecnología IoT está presente en numerosas industrias. Desde el sector público donde contribuye a la planificación y construcción de ciudades inteligentes, hasta el sector de salud en el que se diseñan dispositivos de monitoreo remoto para pacientes con padecimientos crónicos que viven lejos de los centros de salud, entre otras. Ahora la industria agrícola se está encaminando hacia un exitoso futuro seguro a través del campo conectado.

La agricultura inteligente está en auge, mediante la tecnología Máquina a Máquina (M2M) se puede rastrear el ganado, administrar los campos en detalle, vigilar la maquinaria y las construcciones agrícolas e, incluso, cuidar los campos de forma remota. Gartner(1) predice que globalmente en 2020 AgriM2M representará el 4% del valor agregado de IoT. En Latinoamérica existen varios proyectos para apoyar al campo usando tecnología M2M, por ejemplo, se ha desarrollado el control de irrigación para plantaciones de caña en Costa Rica y moras en Chile, reduciendo el consumo de agua en 70%.

Campo conectado

Prevención y solución de problemas

La búsqueda del uso eficiente de la tierra y de los recursos es el impulso de tecnologías como SAP Digital Farming, que permite que una caja de herramientas con sensores digitales, software y reglas de análisis de un granjero cree un mapa multidimensional completo de la propiedad. Esto es posible gracias a los sensores que brindan datos sobre indicadores tales como nutrientes, humedad y clima en una representación visual sencilla de manera que el agricultor pueda ser preciso acerca de lo que necesita cada parte del campo y qué tareas deben priorizarse en base a las previsiones meteorológicas, y asignar los recursos en función de la rentabilidad del campo.

La viticultura es una de las áreas que utiliza sensores para mitigar problemas. En un viñedo de la región de Pontevedra en España, los viticultores han estado utilizando sensores Waspmote para monitorear el estado de las uvas, mientras que los modelos estadísticos desarrollados por el Grupo Austen predicen el brote de plagas de hongos. Entre otros factores, los sensores miden la temperatura ambiente y la humedad, así como la presión atmosférica, luego transmiten los datos a los modelos y alertan a los sistemas de riego y de climatización para que respondan a cualquier cambio en las condiciones.

En la industria ganadera se está utilizando la tecnología de Identificación por Radiofrecuencia (RFID). Australia implementó el Sistema Nacional de Identificación del Ganado en 1999 para rastrear los animales destinados al comercio de la carne. Se etiquetan las orejas de los animales con un chip RFID que les da un número único que se registra en una base de datos nacional. En cada etapa de su vida, el animal se escanea para registrar los datos sobre las vacunas y la exposición a sustancias químicas, entre otras cosas, hasta su llegada al matadero.

Otras tecnologías se utilizan para controlar la salud del ganado. Silent Herdsman de Escocia produce collares para vacas que utilizan acelerómetros para controlar los movimientos de los animales y una aplicación de software asociada que puede identificar cuando una vaca entra en celo o se enferma.

Algunas consideraciones…

Mientras que las herramientas y las tecnologías de los grandes datos pueden ayudar a la comprensión y gestión de la variabilidad a través de un campo, por lo cual, es clave comprender cómo utilizarlas. Una cuestión que está frenando el uso eficiente de la tecnología agrícola inteligente es la falta de cultura digital entre los agricultores, así como el acceso irregular, y a menudo costoso, a la red -celular, banda ancha y satelital- en las zonas rurales.

Finalmente, un área de preocupación en torno a la agricultura inteligente es la de los datos que se generan y se recogen mediante los dispositivos. A menos que se utilicen en sectores como el de la salud móvil y el del gobierno electrónico, los datos de la tecnología M2M no se consideran personales, por lo que no están cubiertos por la legislación de protección de datos. Sin embargo, es necesario que sean protegidos. La base de todo en el Internet de las Cosas es empezar por hacerlo seguro.

Por Ignacio Tresca, Business Development & Innovation LAS at Gemalto.