Diseño de Información

Por Jacqueline Jones. El “diseño de información “se refiere, a todos aquellos mensajes que son transmisores de contenidos complejos.

Lo diferenciamos así del “diseño de identidad”, el cual constituye un modo de comunicación esencialmente esquemático, cuya función es transmitir unos signos específicos reconocibles y memorizables, con los cuales se simboliza una empresa o institución.

El diseño de información abarca, de hecho, todo el conjunto de los recursos gráficos -las formas del lenguaje visual-, que son susceptibles de ser aplicados y combinados en la elaboración de toda clase de mensajes informacionales.

La noción de “información” tiene aquí todo su sentido original de novedad “por oposición a lo redundante, a lo ya sabido”.

La letra y el texto se refieren a “información lingüística”, así como los signos pictóricos y las imágenes transmiten “información icónica”, conformando así dos de los grandes campos que constituyen la comunicación funcional.

La información funcional se orienta básicamente a la utilidad pública, es decir, hacia el individuo de una sociedad, con el fin de facilitar aquellas informaciones utilitarias que corresponden a sus necesidades y expectativas, sobretodos vinculados a la movilidad social, a la complejidad de los productos técnicos y a la exigencia de informaciones que todo ello conlleva.

Los ejemplos de estas variantes de diseño son los indicadores callejeros, las piezas cartográficas, los planos y mapas, la señalética y los sistemas de signos codificados

La información didáctica, otro tipo de información, implica la presentación de conocimientos y transmisión de esta clase de contenidos que hacen a la formación del saber: cultural, científico, técnico, profesional. Ejemplos: libros, toda clase de publicaciones, sistemas documentarios, información de archivos, etc.

La información persuasiva, una de las más complejas -su información aquí-, predomina sobre la función informativa y didáctica.

Es el caso sobretodo de la propaganda y la publicidad comercial, que buscan el impacto de la imagen sobre la sensación: la presencia formal y el efecto de fascinación sobre la racionalidad. Los recursos gráficos, equivalentes a los recursos retóricos del discurso verbal y textual, establecen un discurso sutil que lleva al espectador al terreno de la seducción visual y psicológica. La propaganda y la publicidad como formas de la comunicación persuasiva, aquello que significa: “que crea una cosa”.

Comparten una estrategia de elaboración y presentación minuciosa tanto en el plano psicológico como en el plano técnico.

Desde ya no es siempre posible distinguir con nitidez cada una de estas formas de comunicación.

El mensaje persuasivo puede tener la apariencia de una información funcional o didáctica. Casi siempre el aspecto formal del mensaje corresponde a su intencionalidad, pero a veces la apariencia del mensaje oculta su verdadero fin.

Uno de los ejemplos de estos tres modos de comunicación es la propaganda política, con las promesas de los candidatos, sus rasgos o atributos pertinentes que los diferencian, discursos y épicas ideológicas, mensajes de alto impacto y llegada directa a sus potenciales votantes, para convencerlos de que los voten, etc.

En el ámbito comercial, otro ejemplo pero más convincente “de que todo sirve para comunicar’ es Starbucks café, que nos convenció que beber café es parte de nuestra persona. Y lo hizo casi sin comerciales. La publicidad está en los carteles, los locales, en las tazas, en los soportes de las tazas y en los nombres de las bebidas que ofrecen en sus locales. En esencia, hacia allí avanza la comunicación.

Lic. Jacqueline Jones

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